Este año ha sido distinto, con más tiempo de recreo y disfrute. Después de aparcar (cosa difícil), hemos visto el autobús del
Barça y la multitud de gente que corría detrás, la policía no daba abasto. Bajaban los jugadores y
Ronaldinho, gran conocedor del márketing blaugrana, se hizo de rogar en un baño de masas. Hasta en eso es un
crack.
Ya en el campo y sin saber nada de la amenaza de bomba (2h. antes), el calentamiento es todo un espectáculo de gritos y fotos. El partido en sí no ha sido gran cosa, después del gol de
Giuly y desequilibrado en la segunda parte por la expulsión del mexicano
Marquez Wey, se ha convertido en un
querer y no poder deportivista ante un endulzado
Valdés.
Al final 0-1, buen sabor de boca y la satisfacción de ver por segundo año consecutivo como el Barça gana en Riazor. Esperemos que en esta Liga Blaugrana, el Superdepor vuelva a ser europeo. El viaje de vuelta, como siempre, entre risas y comentando las mejores frases de la afición local:
Como si fueran sus hijos
- Vamos Juan, eres el mejor (por Valerón)
- Venga Dieguito, zumba ya (por Tristán)
Como si fueran herejes
- Tristán, hijo de p***, llévatelos a todos... DE COPAS Cabr*n!
- Romero, hijo de p***, te ha picado una serpiente y te chupó toda la sangre!
- El culebras!! El culebras!! (por nosequién)
- Linier, hijo de p***, eres peor que un hijo tonto!.
Por algún que otro comentario escuchado, y porque gente neurótica la hay en todos los campos, desde aquí quisiera gritar bien fuerte:
NO AL RACISMO.